Imagina que Imexcon es un cuerpo humano. La dirección es el cerebro, que traza la estrategia. Los equipos de obra son los músculos y los huesos, que ejecutan la acción. El equipo comercial es la voz y el rostro, que se relaciona con el mundo exterior.

Pero, ¿cuál es el sistema circulatorio? ¿Cuál es el sistema que transporta el oxígeno vital —la información, los recursos, la confianza— a cada célula del cuerpo para que pueda funcionar?

Ese sistema eres tú. El área administrativa es la sangre y el corazón de la organización.

Cada acción que realizas es como un latido del corazón que bombea algo a través de las arterias de la empresa. La pregunta es: ¿qué estás bombeando?

Puede que pienses que tu contribución se limita a las tareas de tu descripción de puesto. Esa es una ilusión. Tu mayor y más profundo impacto no es lo que haces, sino la energía con la que lo haces. Un proceso perfectamente ejecutado desde una energía de resentimiento es un veneno envuelto en un paquete bonito. Un pequeño acto de ayuda ejecutado desde una energía de servicio genuino es una transfusión de oxígeno puro.

Tu energía es tu mayor aporte, por encima de cualquier proceso. Un proceso puede ser optimizado, pero la energía de la cultura lo es todo.


La Simulación del Efecto Dominó: Anatomía de un Envenenamiento Organizacional

Para que esto no sea abstracto, vamos a trazar, paso a paso, cómo una sola acción administrativa desde la Fuerza puede envenenar a toda la organización.

El Escenario: Es martes. "David", un analista contable, se siente abrumado y opera desde la Ira (150) porque siente que "nadie planifica nada".

Ficha 1: La Reacción Inicial (El Origen del Veneno)

Ficha 2: El Impacto en Operaciones

Ficha 3: El Impacto en la Calidad

Ficha 4: El Impacto en el Equipo Comercial