A lo largo de este libro, hemos usado el término "Vendedor de Poder" o "Socio de Poder" para describir nuestro objetivo. Pero en esta página final, quiero invitarte a soltar incluso esa etiqueta. La palabra "vendedor", por su propia naturaleza, implica una acción transaccional, un rol que se desempeña. Es una identidad limitada. Y el propósito de todo este viaje ha sido, en última instancia, liberarnos de las identidades limitadas.
Existe un famoso principio en la filosofía que dice: "El mapa no es el territorio".
El Vendedor de Fuerza intenta navegar el territorio usando su mapa. El Socio de Poder entiende una verdad mucho más profunda: Tú eres el territorio.
Tu propio estado de conciencia no es una herramienta para navegar el mercado. Es el mercado que el cliente experimenta. Cuando un cliente entra en una reunión contigo, está entrando en tu territorio interior.
Dejamos de vender un destino. Nos convertimos en la encarnación de ese destino.
Nuestro servicio de construcción es simplemente el recuerdo tangible que el cliente se lleva de la experiencia de haber estado en nuestro territorio de alta conciencia.
Por lo tanto, el camino para dominar el mundo comercial es, paradójicamente, un viaje exclusivamente interior. La investigación de mercado más importante que harás es la de tu propia mente. La relación más crucial que gestionarás es la que tienes con tu propio ego. Y la propuesta de valor más potente que jamás desarrollarás es la calidad de tu propio ser.
Mi invitación final es esta: deja de intentar ser un buen vendedor. En su lugar, enfócate en convertirte en una persona íntegra, consciente y llena de paz, que resulta que trabaja en el área comercial.
Conviértete en el territorio que a ti mismo te encantaría visitar.
Los clientes correctos encontrarán el camino.
Con todo mi respeto y confianza en su poder,
Oscar Patiño