Hemos llegado al final de este manual, pero al verdadero comienzo de nuestro trabajo.

Juntos, hemos recorrido un camino que nos ha llevado desde los cimientos de nuestro negocio hasta los de nuestro propio ser. Hemos establecido la diferencia fundamental entre la Fuerza que agota y el Poder que expande. Nos hemos armado con un Mapa para entender el terreno de la conciencia y con una herramienta maestra, "Dejar Ir", para navegarlo con gracia. Hemos visto cómo aplicar estos principios a nuestras decisiones, a nuestros equipos, a nuestras negociaciones y, finalmente, a nuestra visión de futuro.

Si tuviera que destilar todo este conocimiento en una sola idea, sería esta: nuestra transformación como líderes consiste en pasar de "hacer liderazgo" a "SER líderes".

Al principio de nuestras carreras, nuestro valor reside en nuestro "Hacer": nuestra capacidad para gestionar un proyecto, para analizar una hoja de cálculo, para ejecutar un plan. Pero a medida que asumimos mayores responsabilidades, se produce una inversión. Nuestro mayor valor deja de estar en lo que hacemos y pasa a residir en quiénes somos; en la calidad del campo energético que proyectamos a la organización.

La calma que usted sostiene en medio de una crisis es más valiosa que mil decisiones reactivas. Su integridad inquebrantable en una negociación es más poderosa que cualquier táctica. Su capacidad para ver el potencial en su equipo es más productiva que cualquier sistema de gestión del rendimiento.

Esto me lleva a la metáfora final que quiero dejarles: la del líder como faro.

Pensemos en ello. Un faro no corre por la costa persiguiendo a los barcos para guiarlos. No les grita instrucciones. No usa la fuerza. Su poder reside en su constancia, en su inmovilidad, en su compromiso con una sola tarea: emitir luz, clara y potente, desde una posición fija.

No importa cuán violenta sea la tormenta, el faro se mantiene firme. Su luz no vacila. No juzga a los barcos que se desvían; simplemente sigue brillando, ofreciendo un punto de referencia confiable para que encuentren su propio camino de vuelta a la seguridad.

Esa es nuestra aspiración final como líderes de Imexcon. Convertirnos en faros humanos. Ser puntos de referencia de calma, integridad y propósito en medio de la inevitable volatilidad de nuestro negocio y del mundo. Nuestro trabajo no es controlar a nuestros equipos; es ser una fuente de luz tan clara y consistente que ellos puedan navegar sus propios desafíos con confianza y seguridad.

Este camino no es un destino al que se llega, sino una práctica de por vida. Habrá días en que la tormenta nos golpee y nos encontremos operando desde el Miedo o la Ira. No se trata de alcanzar la perfección, sino de cultivar la conciencia. La maestría no consiste en no caer nunca, sino en darse cuenta de que hemos caído, y con amabilidad y sin juicio, usar la herramienta de "Dejar Ir" para volver a ponernos de pie y recalibrar nuestra luz.

Les entrego estos principios no como un mandato, sino como una invitación abierta. Les invito a que se tomen esta práctica en serio. Les invito a que nos usemos los unos a los otros como espejos, a que nos preguntemos con respeto en nuestras reuniones: "¿Estamos operando desde la Fuerza o desde el Poder en esta decisión?".

El futuro de Imexcon no está escrito en los planos de nuestros próximos proyectos. Está escrito en la conciencia colectiva de este equipo de liderazgo. Está en nosotros.

Construyámoslo juntos.

Con mi total confianza y compromiso,

Oscar Patiño CEO, Grupo Imexcon Latam