A menudo, buscamos la felicidad y la paz fuera del trabajo. Esperamos al fin de semana, a las vacaciones, a la jubilación, para poder "vivir de verdad". Esta es la mayor tragedia del mundo profesional.
La verdad es que tu puesto administrativo no es un obstáculo para tu calidad de vida; es el escenario perfecto para cultivarla. No existe un gimnasio más avanzado para el desarrollo de la paz interior, la resiliencia y la felicidad que una oficina administrativa con sus fechas límite, sus interrupciones y sus personalidades diversas.
Al adoptar esta visión, tu trabajo deja de ser algo que haces por un sueldo y se convierte en algo que usas para evolucionar. Te pagan por entrenar para convertirte en una persona más calmada, más sabia y más poderosa. Es el mejor trato del mundo.
El éxito en este camino no se mide por el tamaño de tu bono o tu próximo ascenso. Se mide por indicadores mucho más profundos y duraderos:
Esta es la verdadera riqueza. Es una calidad de vida que ninguna posesión material puede comprar. Es la felicidad que nace de la maestría interior.
Nunca olvides el poder que reside en tu rol. Un líder puede trazar la visión más brillante, pero si el sistema circulatorio está bloqueado por la energía de la Fuerza —por la queja, la culpa, la rigidez—, esa visión morirá antes de llegar a las células.
Por el contrario, cuando tú y tu equipo operan desde el Poder, se convierten en un amplificador de la visión. Su calma crea el espacio para que otros piensen con claridad. Su eficiencia libera recursos para la innovación. Su integridad genera una confianza inquebrantable que es la base de nuestra reputación.
El florecimiento de Imexcon no está en manos de la dirección. Está en la suma de las miles de elecciones de conciencia que ustedes toman cada día, en cada factura, en cada dato, en cada llamada.
Así que te dejo con una última invitación. La próxima vez que te sientes en tu puesto, mira a tu alrededor. No estás en una oficina. Estás en el corazón de un ser vivo. Y tú eres el guardián de su latido.
Haz que cada latido sea uno de Poder, de precisión y de paz. No solo por el bien de Imexcon, sino por la profunda y duradera alegría que encontrarás al hacerlo.