El Escenario:
Es fin de mes. Estás en tu puesto revisando el cierre. Se acerca el gerente comercial, a quien llamaremos "Javier", visiblemente molesto. "Oye, el cliente del Proyecto Delta me acaba de llamar. No le ha llegado la factura por los servicios de este mes y la necesita para procesar el pago mañana. ¿Qué ha pasado?".
Miras en tu sistema y ves que la factura no se ha emitido porque el equipo de operaciones no ha enviado el reporte de "trabajos completados y aprobados por el cliente", que es un requisito indispensable del proceso para asegurar que solo se factura lo que el cliente ha validado.
Llamas al jefe de operaciones, "Carlos", quien te responde con un tono igualmente frustrado: "Es imposible. El cliente aún no nos ha dado la firma final de aprobación. Comercial siempre promete pagos rápidos sin entender que nosotros tenemos que cumplir con los protocolos de calidad. No voy a firmar algo que no está 100% validado."
Te encuentras atrapado en medio de dos departamentos, cada uno con su propia "verdad" y su propia presión.
La Reacción del Ego y la Energía de la Fuerza:
Esta situación es un campo minado para el ego. No es tu problema directo, pero estás en el centro del conflicto.
- Tu Ego Administrativo: Puede caer en la Apatía (50) ("Este no es mi problema, que se arreglen entre ellos") o en el Orgullo (175) de la rigidez procesal ("Yo no puedo hacer nada hasta que no tenga los papeles correctos. El proceso es el proceso").
- El Ego de Comercial (Javier): Opera desde el Miedo (100) ("Perderé mi buena relación con el cliente, ¡y el pago se retrasará!") y la Ira (150) ("¡Operaciones siempre es un freno!").
- El Ego de Operaciones (Carlos): Opera desde el Orgullo (175) ("¡Mi trabajo es garantizar la calidad, no los caprichos de Comercial!") y la Mentalidad de Víctima (75) ("Siempre nos culpan a nosotros por los retrasos").
Este choque crea un punto muerto, una parálisis organizacional.
La Respuesta desde el Escritorio de FUERZA (El "Cartero" del Conflicto)
- La Respuesta Pasiva: Le respondes a Javier, el gerente comercial: "Operaciones dice que no tienen la firma del cliente. Hasta que no la envíen, no puedo hacer nada". Te lavas las manos.
- El Reenvío del Problema: Reenvías el correo de Javier a Carlos (de Operaciones), con una nota que dice: "Carlos, Comercial está pidiendo esta factura. Por favor, enviar la documentación requerida". Conviertes tu bandeja de entrada en un campo de batalla para que otros peleen.
- La Escalada: Cuando ambos te presionan, tu respuesta es: "Tendrán que hablarlo con el Director Financiero. Yo solo sigo las reglas". Escalas el problema hacia arriba, obligando a los directivos a intervenir.
- El Resultado: El problema no se resuelve. Javier y Carlos se sienten cada vez más frustrados el uno con el otro. El cliente no recibe la factura. El pago se retrasa. La confianza entre los equipos de Imexcon se erosiona. Tú has cumplido "el proceso", pero has fallado completamente en tu función como guardián del flujo y la armonía.
El Protocolo de PODER (El Puente de la Coherencia)
El Administrador de Poder entiende que su posición central no es una carga, es una oportunidad única para servir como facilitador y traductor entre departamentos. Tu rol no es ser juez, sino ser el puente.
Paso 1: Aceptar la Propiedad del "Flujo", no del "Problema".
- Práctica Interna: Reconoces la tensión. Sueltas la necesidad de que los demás "sigan las reglas" a la perfección. Tu intención cambia de "procesar una transacción" a "restaurar el flujo de la colaboración".
- Pensamiento de Poder: "La realidad es que el flujo está bloqueado. Mi función es entender ambos lados y facilitar una solución. Yo soy el dueño del flujo."