En la primera parte de este libro, actuamos como arqueólogos. Excavamos y expusimos la arquitectura defectuosa del Sistema Operativo del Ego. Fue un trabajo de deconstrucción necesario, pero puramente analítico.

Ahora, cambiamos de rol. Dejamos de ser los arqueólogos que estudian el edificio y nos convertimos en el Arquitecto que lo diseñará de nuevo. Para ello, debemos acceder a una nueva perspectiva, un nuevo punto de observación desde el cual podamos ver el antiguo edificio sin estar atrapados dentro de él.

Este es el salto cuántico más importante en nuestro viaje como líderes. Es el descubrimiento de que usted no es su mente. Usted es el que observa su mente.

Esta es la introducción al "Principio del Testigo", la práctica fundamental de nuestro gimnasio de conciencia.

El "Testigo" —también conocido como el Observador, la Conciencia o el Ser— es la parte de usted que está leyendo estas palabras ahora mismo. No es el pensamiento que está formulando una opinión sobre lo que lee; es la conciencia silenciosa detrás de ese pensamiento, la que es consciente de que se está produciendo un pensamiento.

Piense en ello de esta manera: sus pensamientos, emociones y sensaciones físicas son como las nubes que pasan por el cielo. El ego es el que se identifica con cada nube, creyendo que es la nube de ira, la nube de ansiedad, o la nube de una idea brillante. El Testigo, sin embargo, es el cielo mismo: vasto, silencioso, inmutable, que permite que todas las nubes pasen a través de él sin ser afectado por ellas.

Hasta ahora, hemos vivido como la nube. Nuestro trabajo ahora es aprender a experimentar la vida como el cielo. Toda la práctica de la alta conciencia se reduce a este cambio de identidad.

La Práctica Central: "Nombrar el Programa"

¿Cómo pasamos de la teoría a la práctica? ¿Cómo ejercitamos este músculo del Testigo en medio de un día caótico en Imexcon? Lo hacemos a través de una técnica simple y discreta que llamo "Nombrar el Programa".

Consiste en, cada vez que notamos la aparición de un pensamiento o emoción intensa (especialmente una del SO-Ego), etiquetarla mentalmente desde la perspectiva del observador.

Este simple acto de nombrar tiene un poder casi mágico:

  1. Crea un Espacio: En el instante en que nombra el programa, crea una brecha entre usted (el Testigo que observa) y el programa (el pensamiento o emoción). Ya no está fusionado con la reacción; la está observando.
  2. Desactiva el Piloto Automático: Al observar el programa en lugar de ejecutarlo ciegamente, le quita su poder compulsivo. Lo ha sacado de la sombra del subconsciente a la luz de la conciencia. Un programa observado rara vez puede ejecutarse con la misma fuerza.

Simulación: La Negociación de Alta Tensión

El Escenario: Está en la fase final de una negociación crucial. La otra parte, de repente, introduce una nueva demanda que usted considera injusta y fuera de lugar.

La Reacción del Ego (Sin el Testigo):

  1. El Disparador: La demanda injusta.